EXPEDIENTE X

EXGEDO-ORBA-002-03

YAMAMOTO

Expediente X

 

LUGAR: ORIZABA, VERACRUZ, MÉXICO

NOMBRE: JORGE PÉREZ ALVARADO

EDAD: 49 AÑOS

DIRECCIÓN: INFORMACIÓN CLASIFICADA

ESTADO CIVIL: CASADO 

HIJOS: CUATRO MUJERES 

TRABAJO: TAXISTA

INVESTIGADORES DEL CASO:

CONOCIMIENTO E INFORMACIÓN:

                     JUAN CARLOS VARELA CONTRERAS

ENTREVISTA Y VÍDEO IN SITU:

                     ROSSANA TEJEDA LÓPEZ

SE CUENTA CON INFORMACIÓN ADICIONAL DEL SR. ARIAS ACTUALMENTE PROPIETARIO DE UNA PANADERIA EN AQUEL ENTONCES VIGILANTE DE PROQUINA Y QUIEN PARTICIPÓ DE LA CONVERSACIÓN POR RADIO EN EL MOMENTO QUE OCURRIA EL INCIDENTE

Esta es una trascripción de la entrevista que se le hizo al Sr. Yamamoto el 11 de febrero de 2003, este es un caso de abdución en el cual hubo muchos testigos.  

“Bueno aquella vez, no recuerdo el día, aquella vez estábamos varios taxistas en la estación del tren esperando pasaje, pues la verdad ahí estábamos buscando y esperando pasaje  pues es la única manera de sacar dinero, trabajar a esa hora pues eran las dos de la mañana, eran más de las dos de la mañana, cuando se bajaron unos jalaron con otros y se fueron para otro lado, entonces bajan estos cuatro señores que venían tomados pero traían uno arrastrando que venía hasta el full, entonces le digo a un compañero que llegó  que querían ir a Hizhuatlancillo, pero dice noooo, por que venían muy tomados y luego no quieren pagar, entonces no se los quiso llevar, entonces se arrimaron a mi y me dijeron que los llevara, yo les dije está feo pero yo los llevo, no creo que hagan una tontería.Yo andaba trayendo una camionetita una Datsun modelo 72 bien equipadita, entonces me enfilo para allá, y en la banda civil, estaba un amigo que le llamamos “El Correcaminos”, uno que le decíamos “El Cepillín” y Yamamoto que soy yo, éramos tres con banda civil y la base Proquina que cuidaba a su gente, que hacían rondín adentro y llevaban su wolki toqui, él se pasaba a nuestro canal, yo me enfilé y me reporté con él, le dije “voy a Hizhuatlancillo”, como nosotros decimos 55 cuando llevamos tomados, iba yo para allá pero ellos iban hablando en su idioma, iban tomados, entonces yo puse un casete de Vicente Fernández, entonces le subía yo a la radio y se ponían a alegar en su idioma, en eso iba yo jugando con ellos, le bajaba todo el volumen y se quedaban callados y otra vuelta, en eso le baje por que me había reportado por que no me dejaban ni hablar, entonces iba yo tranquilo por que son gente de bien, voy los dejo ahí por donde está el palacio y la iglesia a la derecha como a una cuadra, me pagaron bien y de regreso, me doy la vuelta y ahí vengo, cuando oigo que me grita base Proquina:

¿Yamamoto qué pasó, qué me cuentas? Ya todo bien, ya voy para Orizaba.

¿Y qué me cuentas, cómo está todo por allá?

Yo jugando le digo: creo que ahí hay dos brujas en el cerro, por que vi dos luces a lo lejos, y ahí por donde está más o menos  la Cruz Verde, pasando el puente del Espanto, que es la entrada del pueblo, adelante al dar la vuelta para acá, realmente es donde me paré tantito y vi dos luces arriba, y me puse a jugar diciendo: son dos brujas que están en el cerro, y me dice: ten cuidado no te vayan a embrujar, y venía cotorrea y cotorrea, y al pasar por donde están las torres, por que ahora pusieron las torres de alta tensión, parece, por ahí más o menos, era un camino donde cabía nada más una unidad, por que cuando venía una unidad de frente, buscaba uno donde orillarse para que el otro pasara, por ahí más o menos vi que los palos, estos, que se llaman mulatos, de esos que les sale una leche blanca, bueno esos vi que se habrían, no se como agarro, y me agacho y veo un aparatote, grande, como nunca los había yo visto, y digo: ¿Y ahora que es esto?, y me espanté.

 

Me agacho y empiezo a ver que giran unas luces alrededor de ese aparato, unas luces muy bonitas, no eran cuadradas, eran largas, bien bonitas y de colores, colores intensos.”

¿De qué tamaño?

El aparato tendría… bueno era grande, tapaba el camino, como el frente de la calle, nos podrá decir cuantos metros tenía.

Veinte metros, diez.

Pues veinte metros, pues entonces yo m espanté, no, y la verdad, a lo último yo me acordé que llevaba pistola, en la parte baja del asiento, pues ni de la pistola me acordé.

Pues tanto fue mi espanto, y en realidad eso no se lo deseo a nadie, la verdad al no conocer eso, porque ahora yo veo que hay revistas, que hay todo de eso.

Es más común

Exactamente, para mi era muy raro y pues la verdad si me espanté, como hombre les digo que si me espanté,  pues entonces me dije me voy a regresar al pueblo y ahí pido ayuda, meto la reversa, me hago pa’tras y veo otras luces atrás de la camioneta, empieza a vibrar la camioneta, empiezan a mover la manecillas de algunos de los medidores que traía yo, el de aceite, de la batería, de la temperatura, todo el tablero bailaba y me dije: ¿Y ahora qué es ésto?, y todo lo que hice fue gritar como loco: ¡Vengan a ayudarme que me quieren llevar!, por que la camioneta se hacía así (el Sr. Yamamoto hace un ademán de movimiento)

Yo lo que hice cuando ya dejé de hablar, que prenden mis aparatos, ya fijos que lo arranco y que le meto duro, a modo de pasar por debajo del aparato pero quién sabe que pasó que sentía como me levantaban, no me levantaban muy alto pero si sentía como caía yo duro, pero con el vuelo hasta me fui yo a la cuneta, lo bueno es que volví a salir, con las luces apagadas, lo que me alumbraba era el aparato, pero yo me daba cuenta que cada vez que me alcanzaban, fueron como tres veces, prendían en medio de donde estaban el cuadro de luces, salía una luz como roja, una luz roja intensa y es cuando levantaban la unidad y así me hicieron como tres veces, y ahí venia hecho la mocha, entonces estaba muy feo, era terrecería.

Ya después dijo: ¡Aso que va a pasar!, gritaba yo, luego me dijeron que me escuchaban como si estuviera pasando un tren, cuando gritaba que me ayudaran, me dijeron que se oía como si estuviera pasando un tren duro, entonces se espantó el de base Proquina y mandó que, pues como nada más eran dos, pues ellos pasaron a traer a otros que estaban en Garibaldi como le decíamos nosotros a la esquina de Oriente 9 y Madero Norte, donde están los músicos, los mariachis, ahí se ponen muchos taxis, y pasaron a traer a algunos.

Y yo cuando me desperté, porque como que me durmieron, no se me desmayé, cuando mis cuates llegaron, estaba yo arriba de un cerrito.

Con todo y unidad.

Con todo y unidad, yo puse seguros, subí vidrios, por que la mera verdad fue muy duro, ese golpe.

Nosotros andamos buscando esa emoción y a Usted le dio miedo.

Bueno, la neta, yo no sabía nada de esto.

A su reloj no le pasó nada. ¿Llevaba Usted reloj?

 

Si siempre he usado reloj

No le pasó nada, ¿No se paró?

No, lo único que si, es que al otro día estaba yo como medio quemado, de la boca y de la nariz, una quemada como si me hubiera pegado el sol, ahí tenía yo rojo, y me dije: ¿Y ahora esto que me pasó? Y bueno yo al otro día me di cuenta, pero mis cuates, me decían…, ha por que yo llegué arriba, cuando yo me levanté de la camioneta, estaban cerrados los vidrios de la camioneta y me gritaban por fuera: ¡Yamamoto! ¡Yamamoto! ¡Está muerto Yamamoto! , y los oía yo pero lejísimos, me fui parando poco a poco, empecé a ver que me estaban mirando, pero las luces de la camioneta pegaban en esas yerbas de gigantón, estaban elevadas las yerbas esas, y veía yo a mis cuates que me gritaban, me fui recobrando poco a poco y ya, me di cuenta que eran mis cuates, y que me dicen: ¿Qué te pasó Yamamoto? ¿Cómo te subiste acá?  Me decía, pues a un cerrito como voy a subir con la camioneta, les digo. No pues saben que fueron unos aparatos muy grandes, pero lo malo es que estaban parados, de momento los veía yo allá, y los veía yo acá, y cuando el otro me atacaba, el otro estaba allá adelante, y muy rápido,  entonces no se como hago, volteo y veo así, y miro al cerro, vean que en el camino de Hizhuatlancillo se ven unos cerros, y les digo miren, esos dos que están allá, pero ya se veían chicos, estaban hasta allá arriba los dos, y de momento pshiii, corrieron para acá.

Los demás los vieron

Si, unos que estaban ahí, que traían una cadena, que se enganchan y que me ayudan a salir, y lo más extraño es que me dejaron caer en medio de la hierba, no lejos de la carretera, como de aquí a media calle y me acuerdo que de ahí me bajaron, y me seguí soñando con ellos, cuando apenas cerraba yo los ojos, y soñaba con ellos.

¿Cómo eran?

Pues eran, pues no tenían ni boca, no hablaban, me veía yo que estaba ahí adentro de esa cosa, y que tenían muchas pantallas de televisión, y las veía yo y veía como estaban en fila mis compañeros, con las luces y que nosotros les llamamos “coyotes”,

Estaban formados los taxis, los estaba yo mirando por las pantallas de ellos, veía yo a las unidades de lejos, en medio había así como un aparato en donde él estaba a un lado de mi, me hablaban y me decían, pero yo no les entendía, entre ellos se hablaban y de a momento, yo me despertaba y ya se me acababa este sueño y de nuevo al otro día.

¿De qué color eran?

Bueno, ves esa televisión.

Pues bueno, de ese color eran, más o menos.

¿Y su forma?

Haga de cuenta que tenían una máscara, pero lo de acá (se señala la boca) como no tenían voz y se les movía por dentro, bueno como una máscara y los ojos, eran grandes, así de grandes (lo señala), pues así los tienen, no los tenían como nosotros, sino así más o menos..

Oye Yamamoto, ¿Tienes una idea, más o menos cómo de que tamaño?

 

Sí, por que como estaba yo sentado y uno estaba por acá así de chico (indica como de 1.20 m), y otro más grande que andaba por allá caminando, lo que estaba yo soñando, atrás del grande estaba un altote, igual al chico, pero no habían muchos, como tres o cuatro, pero salían de por allá, (a su derecha).

¿Se comunicaban con contigo?

Pues no se, por que nunca les entendí, pues movían la boca pero nunca les entendí.

Oye, ¿Escuchabas algo ahí adentro?

Nada, ni motores, ni nada.

En silencio nada más.

Exactamente

¿Hacía frío?

Pues en aquel entonces, llevaba un suéter rojo, pero no hacía mucho frío, pero si, traía un suéter sencillo.

¿Te sueñas gritando?

No lo se.

Bueno, ¿Te sueñas gritando o sin ropa o te sueñas vestido?

No me di cuenta, pero la mera verdad yo no.

¿Al otro día en su cuerpo no encontró alguna seña, en alguna parte?

La mera verdad no. No se acuerda.

¿Qué tiempo te duraron los sueños?

Como ocho días, estaba yo bajando de peso, baje de peso, y pasó casi el mes me habló un trailero que venía bajando por Maltrata y grita en el Canal, que si no veíamos un aparato que lo venía siguiendo a él nada más, y él gritaba y nos decía: ¡Vienen atacándome!¡Vienen atacándome por ahí!, ¡Avísenle a la Policía Federal de Caminos!, es lo que me decía el cuate, pero la mera verdad yo en aquel entonces estaba dormido en la estación, luego fue y nos dijo, pensé: Estos son los que andan por acá, más o menos lo describió, y como a los veinte minutos,  uno se fue para allá, para La Perla, por ahí andaba un taxi, y vio cuando llegó ese aparato y como estaba en el parque vio cuando el aparato bajo hacia el cerro, entonces llamó, y ahí vamos fue Mister X, el Sr. Destellos, fueron varios y me dijeron vamos, yo dije: No los espero aquí en el carro, me vayan a reconocer, anda no tengas miedo, vente, y les dije la mera neta aquí los espero, el taxi lo dejé acá, me fui en el carro de otro compañero y no me quise bajar del carro, ahí me quedé arriba, un cuate caminó como unas tres cuadras y ahí se quedó y dijo: Chale como voy a ir y algunos llegaron a ver pero no vieron el aparato, arriba donde más o menos habían visto que bajó el aparato, yo creo que bajó así y se fue en línea recta, como están acá y de momento están allá y no es de unos metros.

¿Yamamoto en un momento sentiste que te tocaban en alguna parte de tu cuerpo?

La mera verdad, no sentí, nunca sentí eso, sería cuando me desmayé, pero yo que me agarraran así, no, tenía uno a un lado que me decía y le hablaba al otro, pero nunca oí sus voces.

¿Nunca los has vuelto a ver?

 

No, yo creo que hoy los ametrallo.

No, por que no son malos, vamos no le hicieron nada

Pero yo estaba sacado de onda por que yo me decía: ¿Qué me a harían?, ¿Por qué a mi me atacaron, por qué?, y pienso que si me hubiera quedado calladito, pero como gritaba de espanto.

No, lo que pasa es que estuviste en le lugar menos indicado.

Ahora, la banda civil es banda al fin, y a lo mejor ellos tendrán una pantalla en donde los localicen , yo me pongo a pensar , que si yo hubiera dejado de estar jugando con el de base Proquina, que es el dueño del Hotel Aries, ahora, si no hubiera estado jugando no me pasa eso, por que ¿Cómo estaban hasta allá?, no creo que en esa carretera estuviera yo, otras unidades estaban por la Perla, otras por otro lado no y vieron unos luceros.

Pero tú fuiste el único que dijiste: que los viste, a lo mejor los otros no los vieron.

No, pero fíjate que por ahí se ven muy seguido, hay un amigo que ha visto los aparatos, antes se veían muy seguido pero últimamente no he escuchado que digan que los han visto

Es que para muchos de ellos es normal verlos, se les ha hecho normal verlos entrar y salir de la montaña.

Es como ahora que veo ese canal de Infinito y veo los aparatos y me digo si yo hubiera visto eso antes, yo no me hubiera espantado, la mera verdad ahora yo me bajo, por que ya vi que no son malos, pero yo no sabía nada de los aparatos esos OVNIS y de momento verlos, no pues la verdad…   el que no los reconoce que no los vea…

¿Ha cambiado tu vida después de este suceso? ¿Has mantenido tu vida igual, normal? ¿No la has alterado?

En nada, la verdad yo, trabajo, si trabajo como y hasta entonces normal, no he sentido otras reacciones, pues no.

¿Te gustaría tener esa experiencia de nuevo?

No,  pues no, a lo mejor ahora si me da diabetes.

Vamos a ver si los vemos de nuevo.

No, ojalá, pues fíjense que ahora que se ve mucho y luego así me invitan, digo no, pues no es que  no  quiera que los conozcan,  me vaya a poner mal y no, no quiero, y alguna vez cuando salgo de noche a viajar, vengo bien atento, veo una lucecita por acá…

¿Qué tiempo pasó, una hora más o menos?

No,  no…

¿No te diste cuenta?

La verdad ni del tiempo me di cuenta

¿A que horas te rescataron tus amigos?

Es lo que no se, pues yo recuerdo que llegó el tren a las doce veinticinco (00:25 Hrs. AM), no recuerdo bien la mera verdad, pero si llegó retrasado.

Serían como las tres de la mañana o cuatro.

No, como las dos y media, por que llegó atrasado, tenía que llegar a la una cincuenta y cinco o cuarenta y cinco, y ese tren llegó retrasado.

Podemos ir al lugar donde ocurrió.

Si pero será en la tarde por que yo trabajo en la mañana.

Pues vamos la próxima semana, el martes. ”

 

Posteriormente ya casi al final de la plática nos contó que en alguna ocasión lo fueron a ver personas extrañas, aquí su relato:

“Esa vez estaba yo durmiendo, por que trabajo en las noches, llegaron y tocaron y dijeron acá vive el señor taxista Yamamoto, dicen se llama..., si aquí es, entonces yo oí y pregunté ¿Quién me busca? Me dicen los de un carro negro, ¿Carro negro?, y ¿Quiénes son?, eran tres, me dicen ¿Hiciste algo?, No, no hice nada, y me dicen venimos a ver sobre los aparatos que te atacaron y yo les digo ¿Cuáles aparatos?

Oye tendrías tiempo para ir a México, o a ver donde te atacaron, es que no tengo dinero, no te preocupes nosotros te pagamos, ha jijo, bueno es que, pero la verdad esto que me pasó fue una suerte, no se preocupen, , no pero es que queremos que tu nos digas, estaba hablando uno de bigotito, no somos malas gentes, pero queremos que nos platique, que vayas tu con nosotros, y ya no les puse interés y les dije que no, volvieron a ir otro día como a las once de la mañana y después regresaron a los ocho días dije: díganles que no estoy.

¿De dónde eran, de un periódico, de la televisión?

Es lo que yo les dije ¿De dónde vienen?, No, lo que queremos es que nos indiques en que parte pasó.

No se identificaron

Exactamente, precisamente me separé un poco por que estaba yo ponchado, me sentía mal, por que no podía yo dormir y no les puse interés, la verdad.

¿El traje de ellos, venían todos, igual?

El traje era gris oscuro.

¿Eran altos?

Si eran muy altos a la altura de la puerta.

¿Eran como mexicanos?

Pues no, no eran como los de acá, pero eran normales, normales

Hasta aquí esta conversación con el Sr. Yamamoto, uno de los casos de abdución más conocidos de que se tiene memoria en la ciudad, por la cantidad de testigos de los hechos que hubo, tenemos la entrevista completa y la visita al lugar de los hechos con su descripción en cada uno de los puntos que él se acuerda haber pasado esa noche.

CASO EN INVESTIGACIÓN PUES SE ESTÁN BUSCANDO A LOS OTROS PARTICIPANTES COMO SON EL CEPILLÍN Y EL FRÍJOL.

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