Perfil de ingreso para estudiar Derecho

Una de las decisiones más difíciles y esenciales que se toman en la vida es decidir qué vocación seguir y a qué escuela asistir. Sin embargo, para tomar una decisión tan importante, se debe tomar en cuenta las capacidades, gustos y aptitudes de uno mismo; sólo así se puede asegurar de haber hecho la elección adecuada.

La licenciatura en derecho es apasionante y requiere ciertas metas con las que tendrá que comprometerse; además, para ayudarle a decidir si desea cursar esta profesión, debe conocer cuál es el perfil perfecto de un estudiante de este sector.


Vocación

Sin duda, este es el factor más significativo a tener en cuenta a la hora de decidirse por cualquier vocación profesional, no sólo para estudiar sino también para ejercer. Los estudiantes interesados en este campo deben estar interesados en los conflictos sociales, administrativos, económicos y de otro tipo. Deben tener conocimientos sobre diversos casos de injusticia y estar dispuestos a ayudar en la resolución de cualquier asunto. El estudiante de Derecho debe estar atento a la verdad, saber actuar como mediador y esforzarse siempre por garantizar que las personas reciban lo que es legítimamente suyo.

Disciplina

Es cierto que cualquier oficio y carrera implica disciplina; sin embargo, los hábitos de estudio son esenciales para convertirse en un buen estudiante y, en última instancia, en un brillante abogado, fiscal, penalista, jurista o profesional del derecho en general.

La capacidad de convertirse en un gran estudiante depende totalmente de usted, de su determinación, trabajo y perseverancia, más que de la suerte o de la creatividad, que es un componente fundamental de las titulaciones de medios y arte.

Si decide estudiar derecho, debe hacer un plan de estudio para que tenga un horario establecido en cuanto a tiempo, ya sea para la lectura, la recreación u otras actividades, debido a que debe tener o construir una fuerte capacidad de concentración, además de ser dedicado.

Gusto por la lectura

Resulta difícil creer que no haya tenido en cuenta este punto antes al considerar el perfil ideal de un estudiante de Derecho, ya que la mayor parte de la información de la que dispone un estudiante y futuro profesional de este campo proviene de libros, documentos, facturas, notas de prensa, periódicos y otros textos útiles para la investigación o la comprensión del marco jurídico de un caso concreto.

Por ello, desarrollar una capacidad de concentración excepcional es fundamental; de lo contrario, será incapaz de comprender y absorber toda la información a la que estará expuesto durante sus estudios y en su futura vida profesional. Si le interesa el Derecho pero no es un buen lector, empiece ya porque esta acción entrenará su mente para convertirla en una máquina analítica.


Análisis

En el ámbito del derecho, la capacidad de análisis está vinculada a la información que se tiene y a los documentos que respaldan cualquier juicio que se pueda emitir, como en un proceso judicial.

Un abogado y un estudiante deben ser capaces de pensar analíticamente y ver el futuro; esto es necesario para su desarrollo profesional. Un abogado es como un jugador de ajedrez de la vida real, un estratega de la justicia y el derecho.

Expresión oral

¿Conoce algún abogado que sea incapaz de convencer a los demás? El mayor talento de todo abogado es la persuasión; es la forma en que defienden los casos, explican las ideas o los objetivos y expresan frases jurídicas a los jueces, magistrados y otros abogados. Se trata de un talento que se puede mejorar con el tiempo y con la práctica, así que si no es un orador natural, no se asuste; el programa de la licenciatura contiene este tema.

Capacidad para debatir

No sólo hay que saber debatir, sino también tener un gran deseo de hacerlo. Debe estar dispuesto a disputar todo lo que crea necesario para exponer su punto de vista, con el fin de persuadir y convencer a los demás. Recuerde que un abogado quiere que se haga justicia, y para buscarla debe tener las siguientes cualidades: paciencia para escuchar y gran elocuencia para hablar, dominio emocional, estructura de pensamiento y, por último, capacidad para argumentar.